A mis alumnos: TÓMENSE EN SERIO LA TAREA, LEAN algún texto y HAGAN una pequeña crítica todo lo bien escrita que se pueda (nada de abreviar, usar mayúsculas, puntuación y tildes, por favor)
viernes, 31 de agosto de 2007
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A mis alumnos: TÓMENSE EN SERIO LA TAREA, LEAN algún texto y HAGAN una pequeña crítica todo lo bien escrita que se pueda (nada de abreviar, usar mayúsculas, puntuación y tildes, por favor)
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Gabriela Monzón
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jueves, 30 de agosto de 2007
Literatura desde la infancia
El acercamiento a la producción de textos literarios, cuentos y poesías, es una práctica social que debe realizarse en la primera etapa de la infancia, ya que esto promueve en los niños la expresión, el humor, el disparate, la ficción, la aventura, la manifestación de los temores, deseos, tristezas y alegrías.
Cuando acercamos literatura a un niño, cuando le abrimos una puerta a ese mundo, se hace mucho mas que proporcionarle un momento ameno, le estamos proporcionando un viaje que nos permite encontrar las huellas de antiguos paseantes, y así imaginamos a la cultura que nos sugiere un sentido a cada paso.
Hay que darle la oportunidad acercándole distintos géneros literarios y autores nacionales. Y darle la idea del placer que produce la lectura, en la cual pueden gozar, se entienden y se interesan.
La lectura en general brinda la posibilidad de interrogar e investigar, al mismo tiempo que amplía su vocabulario.
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domingo, 26 de agosto de 2007
Los cuentos populares y Antonio Rodríguez Almodóvar
"[…] Con algunos textos me sucede algo maravilloso, cuando los leo, siento que lo que

“.. es erróneo creer que los avances de la ciencia no precisan de una buena dosis de imaginación, en forma de hipótesis, sin las cuales ninguna teoría es posible..."

“Los cuentos populares son para Antonio Rodríguez Almodóvar un texto infinito que constituye uno de los proyectos literarios más completos y ambiciosos de la humanidad […] Representan, además, el eslabón perdido que ha permitido reconstruir, a través de la transmisión oral, la historia de la cultura. Los cuentos populares facilitan material de estudio para comprender tanto los conflictos básicos de la sociedad como los de cada individuo.”
Antonio Rodríguez Almodóvar es escritor especializado en literatura infantil y juvenil. Entre sus más de veinte libros destacan: Cuentos al amor de la lumbre I, y II, Un lugar parecido al Paraíso, Cuentos de la Media Lunita (56 títulos, cuentos adaptados de la tradición oral; traducidos al catalán, vasco, valenciano, gallego y braile), El bosque de los sueños I, II; Nueva serie de relatos fantásticos, en curso.
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Cómo nace un texto (fragmento), Jorge Luis Borges
Empieza por una suerte de revelación. Pero uso esa palabra de un modo modesto, no ambicioso. Es decir, de pronto sé que va a ocurrir algo y eso que va a ocurrir puede ser, en el caso de un cuento, el principio y el fin. En el caso de un poema, no: es una idea más general, y a veces ha sido la primera línea. Es decir, algo me es dado, y luego ya intervengo yo, y quizá se echa todo a perder. En el caso de un cuento, por ejemplo, bueno, yo conozco el principio, el punto de partida, conozco el fin, conozco la meta. Pero luego tengo que descubrir, mediante mis muy limitados medios, qué sucede entre el principio y el fin. Y luego hay otros problemas a resolver; por ejemplo, si conviene que el hecho sea contado en primera persona o en tercera persona. Luego, hay que buscar la época; ahora, en cuanto a mí eso es una solución personal mía, creo que para mí lo más cómodo viene a ser la última década del siglo XIX. Elijo si se trata de un cuento porteño, lugares de las orillas, digamos, de Palermo, digamos de Barracas, de Turdera. Y la fecha, digamos 1899, el año de mi nacimiento, por ejemplo. Porque ¿quién puede saber, exactamente, cómo hablaban aquellos orilleros muertos?: nadie. Es decir, que yo puedo proceder con comodidad. En cambio, si un escritor elige un tema contemporáneo, entonces ya el lector se convierte en un inspector y resuelve: "No, en tal barrio no se habla así, la gente de tal clase no usaría tal o cual expresión."
El escritor prevé todo esto y se siente trabado. En cambio, yo elijo una época un poco lejana, un lugar un poco lejano; y eso me da libertad, y ya puedo fantasear o falsificar, incluso. Puedo mentir sin que nadie se dé cuenta, y sobre todo, sin que yo mismo me dé cuenta, ya que es necesario que el escritor que escribe una fábula por fantástica que sea crea, por el momento, en la realidad de la fábula.
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Amor, paz y tranquilidad (Anónimo)
Me senté en la mejor de mis estrellas y pensé en ti, sólo en ti, porque, ¿sabes?:
Te amo, y por eso hice un mundo, donde pudieras estar, hasta que llegara el momento en que vivieras junto a mí.
En ese mundo puse la belleza en una flor, puse tierra y semillas para que pudieras comer, puse el cielo y le di el día y la noche, en el día puse un sol para que sintieras el calor de mi amor, y en la noche puse la frescura para que sintieras sin ver, puse la oscuridad y en ella la luna y las estrellas para que supieras que en la penumbra hay belleza, que la belleza no sólo se ve, sino que también se siente y que hice las estrellas para ti.
Puse un mar, en ese mundo puse animales, todos diferentes de forma y color para que los pudieras distinguir, también pensé en ellos y les di un lugar para vivir.
Pensé que te aburrirías si todo fuera del mismo color, por lo que a las plantas les di el verde, al día el azul, a la noche el negro, a las estrellas su brillo y hasta a tus ojos les di color.
Permití el mal para que pudieras conocer el bien, puse en tu corazón bondad, amor y también perdón.

Pensé que no podrías estar solo, e hice a una mujer, para que hubiera un cuerpo que diera vida y mande muchos como tú, también pensé que no me entenderías, por lo que te di inteligencia.
Estaba yo feliz, pero luego vi que no sabías pensar y ¿sabes?, sentí decepción cuando creíste que yo no existía, que todo tenía una explicación científica, y la tiene, porque la puse para que pudieras entenderme con mayor facilidad.
Y como te amo, de vez en cuando o muy seguido te mando un problema, que es un regalo que te doy para que aprendas a crecer, y aun así, dudas de mí.
Todo el tiempo pienso en ti, y todos los días mando una señal especialmente para ti, y aunque te di ojos te veo ciego, y en el mundo que te regalé sembraste semillas, pero no para comer, sembraste el odio, el egoísmo, la frialdad y las dejaste crecer, y te pedí que las cortaras y no me hiciste caso, porque vives tu mundo material.
Y como te haces sordo a mi voz, decidí escribirte esta carta para recordarte que te amo, y si me has hecho daño, te perdono, yo también siento, y sabes, te pido que me recibas en tu corazón, y que encuentres en mi consuelo: amor, paz y tranquilidad.
Acércate a mí, no necesito decirte quién soy.
Tú ya lo sabes…
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Gabriela Monzón
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La leyenda de la Osa Mayor
Hace mucho, mucho tiempo, en una antigua comarca, la lluvia dejó de caer durante varios meses. El agobiante calor era tan fuerte que las flores se marchitaban, la hierba estaba seca y amarillenta y hasta los árboles más altos y grandes se inclinaban hacia el suelo. Los animales se morían de sed. La gente padecía esta grave situación y temía lo peor.
En esa comarca vivía una niñita cuya madre enfermó gravemente.
-Oh!-dijo la niña-, estoy segura de que mi madre se curaría si pudiera traerle un poca de agua. Tengo que encontrarla aunque me cueste mucho.
De modo que tomó un pequeño cucharón y salió en busca del preciado líquido.Andando, andando, atravesó el valle de la comarca que ahora se encontraba desértico y encontró un diminuto manantial en la lejana ladera de la montaña. Estaba casi seco. El agua fluía muy lentamente de una grieta en la roca. La niña sostuvo el cucharón con mucho cuidado para no volcar ni siquiera una sola gota. Después de mucho tiempo, terminó de llenarlo y emprendió el regreso a su casa.
Por el camino se cruzó con un perro que apenas podía sostenerse en pie. El animal jadeaba y tenía la lengua afuera.
-¡Pobre perrito!-dijo la niña-, ¡qué sediento estás! No puedo irme sin ofrecerte unas gotas de agua. Aunque te dé un poco, todavía quedará mucho para mi madre.
Así que la niña derramó un poco de agua en la palma de su mano y se la ofreció. El pobre animalito la lamió con avidez y se sintió mucho mejor y se puso a ladrar y a saltar como si le diera las gracias.
La niña no se dio cuenta, pero el cucharón de lata ahora era de plata y estaba tan lleno como antes. Siguió su camino y cuando llegó a su casa había comenzado a oscurecer.
Abrió la puerta y se dirigió rápidamente a la habitación de su madre. Al entrar, la vecina que había cuidado a la enferma todo el día se le acercó tan cansada y sedienta que apenas podía hablar.
-Dale un poca de agua -dijo su madre-. Ha trabajado mucho todo el día y la necesita más que yo.
La niña acercó el cucharón a los labios de la vecina y ésta bebió un poco. En seguida se sintió mejor y más fuerte, se aproximó a la enferma, y la ayudó a incorporarse.
La niña no se dio cuenta de que el cucharón ahora era de oro y que estaba tan lleno como al principio. Lo llevó a los labios de su madre y ésta bebió y bebió.¡Se sentía tan bien! Cuando terminó, aún quedaba un poco de agua en el fondo.
Finalmente la niña iba a beber cuando alguien llamó a la puerta. La vecina fue a abrir y encontró un forastero pálido y cubierto de polvo por el largo viaje.
-Estoy sediento -dijo-. ¿Podrías darme un poca de agua?
-Claro que sí,- contestó la pequeña-, estoy segura de que usted la necesita mucho más que yo. Bébasela toda si usted quiere.
El forastero sonrió y tomó el cucharón. Al hacerlo, éste se convirtió en un cucharón de diamantes. Luego el extraño lo dio vuelta y el agua se derramó por el suelo.
Y allí donde cayó, brotó una fuente. El agua fresca fluía a borbotones en cantidad suficiente como para que la gente y los animales de toda la comarca bebieran tanto como quisieran. Distraídos por la alegría, se olvidaron del forastero y, cuando quisieron acordarse, éste había desaparecido. Algunos creyeron verlo desvanecerse en el cielo y, en efecto, allá en lo alto del firmamento destellaba algo parecido a un cucharón de diamantes.
Y allí sigue brillando todavía para recordar la bella historia de una niña amable y generosa. Es la constelación que conocemos por con el nombre de la Osa Mayor.
(Colaboración de *Tavooo*)
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En defensa de los animales...
Arthur Schopenhauer.
"La indiferencia, desinterés y falta de respeto que tanta gente demuestra tener para con los animales es malvada, primero que nada porque resulta en un empobrecimiento grandioso del espíritu humano."
Ashley Montagu.
"Debemos luchar contra el espíritu inconsciente de crueldad con que tratamos a los animales. Los animales sufren tanto como nosotros. La verdadera humanidad no nos permite imponer tal sufrimiento en ellos. Es nuestro deber hacer que el mundo entero lo reconozca. Hasta que extendamos nuestro círculo de compasión a todos los seres vivos, la humanidad no hallará la paz."
Dr. Albert Schweitzer.
"La verdadera bondad del hombre sólo puede manifestarse con absoluta limpieza y libertad en relación con quien no representa fuerza alguna. La verdadera prueba de la moralidad de la humanidad, la más honda (situada a tal profundidad que escapa a nuestra percepción), radica en su relación con aquellos que están a su merced: los animales."
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Uno crece..., Susana Carizza
Este hermoso texto circula mucho por la red, y me fue acercado por una colaboradora de 1ro. 1ra. por lo que cumplo en regalárselos. Desde ya solicitamos disculpas si el original de la autora, quien creemos es Susana Carizza, no obedecía a esta versificación y métrica.

UNO CRECE
Imposible atravesar la vida...
sin que un trabajo salga mal hecho,
sin que una amistad cause decepción,
sin padecer algún quebranto de salud,
sin que un amor nos abandone,
sin que nadie de la familia fallezca,
sin equivocarse en un negocio.
Ese es el costo de vivir.
Sin embargo lo importante no es lo que suceda,
sino, cómo se reacciona.
Si te pones a coleccionar heridas eternamente sangrantes,
vivirás como un pájaro herido incapaz de volver a volar.
Uno crece...
Uno crece cuando no hay vacío de esperanza,
ni debilitamiento de voluntad,
ni pérdida de fe.
Uno crece cuando acepta la realidad y tiene
aplomo de vivirla.
Cuando acepta su destino,
pero tiene la voluntad de trabajar para cambiarlo.
Uno crece asimilando lo que deja por detrás,
construyendo lo que tiene por delante
y proyectando lo que puede ser el porvenir.
Crece cuando supera, se valora y sabe dar frutos.
Uno crece cuando abre camino dejando huellas,
asimila experiencias...
¡Y siembra raíces!
Uno crece cuando se impone metas,
sin importarle comentarios negativos, ni prejuicios,
cuando da ejemplos
sin importarle burlas, ni desdenes,
cuando cumple con su labor.
Uno crece cuando
se es fuerte por carácter,
sostenido por formación,
sensible por temperamento...
¡Y humano por nacimiento!
Uno crece cuando
enfrenta el invierno aunque pierda las hojas,
recoge flores aunque tengan espinas y
marca camino aunque se levante el polvo.
Uno crece cuando
se es capaz de afianzarse con
residuos de ilusiones,
capaz de perfumarse con residuos de flores...
¡Y de encenderse con residuos de amor!
Uno crece ayudando a sus semejantes,
conociéndose a sí mismo y
dándole a la vida más de lo que recibe.
Uno crece cuando se planta para no retroceder...
Cuando se defiende como águila para no dejar de volar...
Cuando se clava como ancla y se ilumina como estrella.
Entonces...
Uno Crece
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Gabriela Monzón
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